El marcado CE ya es un factor más de competitividad para las empresas que fabrican estructuras o componentes de estructuras en acero y aluminio y quieren posicionar sus productos en el mercado europeo, incluyendo el territorio nacional. De hecho, algunos países como Alemania ya han empezado a exigir esta marca de calidad.
Para conseguir este sello, las empresas tienen que certificarse según la norma UNE-EN 1090, lo que implica gestionar el proceso productivo atendiendo a los procedimientos o estándares que la Norma detalla, contando, además, con la preceptiva homologación de los soldadores.
En todo este proceso la Fundación Metal Asturias quiere ser un aliado estratégico, asesorando a las empresas mediante la elaboración de procedimientos, así como en la formación y homologación de soldadores.